01 — El salón
No hay salón.
Casi todo Palm Beach come adentro con aire acondicionado, en una caja con vista a otra caja. Nosotros ponemos las mesas afuera, en el bulevar de Paseo Herencia, y dejamos que la isla haga el trabajo que un salón normalmente tiene que fingir.
El viento alisio llega del mar toda la noche y no para. Por eso puedes sentarte afuera a las ocho en el Caribe y estar cómodo, y por eso la parrilla huele como huele a tres mesas de distancia.
La calle no es algo que aguantamos. Es lo que vendemos.
Las reseñas mencionan el ruido. Tienen razón — hay tráfico, hay gente, y un bulevar un viernes en Palm Beach suena como un bulevar un viernes en Palm Beach. Si quieres silencio y mantel, hay trescientos restaurantes en esta isla que te los venden. Este no es uno de ellos.